A Rathbin (nombre ficticio), le han dejado en una situación muy comprometida. Es rapero, y le han ofrecido grabar un disco, pero le piden para la música y por cada cierto número de horas de ensayo diarias un dinero que asciende a una cantidad que no puede pagar.  Sus familiares directos no pueden costeárselo, y no tienen ninguna ayuda de nadie cercano, ni siquiera de su pareja.

Al lector que lea esto, le pido que no se compadezca de él. Este es un ejemplo más del egoísmo y narcisismo humano, que incluso muchos de los que lean esto pueden tener. Pues nadie sería capaz de poder aportarle una cantidad tan elevada a Rathbin, a nadie le importa que sea su futuro, cualquiera dejaría que el muchacho abandonase su sueño de ser rapero profesional y dedicarse a ellos, sólo porque su nivel económico, casi nulo, le impide poder costearse su propio proyecto.

Es un ejemplo más del individualismo existente en el mundo, y más aún en nuestro país, individualismo y egoísmo existentes en esta sociedad, impuestos por los de arriba, transmitidos de padres a hijos, egoísmo e individualismos, unidos al tradicionalismo español que impera entre la población, atrasado y marcado por una institución que es la que lo apoya por detrás: la Iglesia Católica. Esa sede empresarial a la que todos, quien mas y quien menos, en unas cosas u otras apoyan sin saberlo.

Cada uno nos metemos en nuestras casas, como los trogloditas de la Edad de piedra, no prestamos nada ni a nuestros vecinos. Si a un muchacho le cae mal su padre porque le pega, no puede hacerle nada ni odiarle, “porque es su padre”, y está antes que cualquier otra persona, que por muy buena que sea le trate mejor. Si dicha agresión se la hace alguien externo a su entorno y a su familia, le denuncia “porque es un desconocido”, no es ni siquiera de su familia o de su sangre, con o cual esa persona tiene derecho a ser castigada. Pero su padre no tiene derecho “porque es de su sangre”. Ahora resulta que los derechos de sangre son como los derechos de los nobles en el feudalismo medieval, hace quinientos años. Si eres noble tienes unos derechos que quien no lo es, no tiene. Aquí igual, si naces en determinada familia, tienes unos derechos que otras personas que no son de tu sangre no tienen, y tú tienes que respetar a los de tu sanre porque son de tu sangre, aunque sean las peores personas del mundo…

A la Iglesia eso le conviene, porque fomenta los matrimonios, los bautizos, las comuniones y demás parafernalia que le da más dinero a sus arcas, engordadas a base de mentiras y de meter miedo a la gente con que si no cree en Dios no se salvará cuando muera. Así ha tenido la Iglesia su poder durante muchos siglos, y lo sigue teniendo.

Por eso Rathbin lo tiene muy complicado. Porque si su familia no puede costearle su futuro, el resto de personas son tan egoístas que piensan que no es asunto suyo, que a ese chaval le ayuden “los suyos”, y a cada uno los que le correspondan. Y si Rathbin no tuviera padres que le quisieran, aigos de barrio y novia que le quisieran, pues tiene que “aguantarse”, mala suerte, le ha tocado y tiene que vivir con ello… Nadie más le va a cambiar esa situación.

Pero Rathbin ha tenido suerte. Alguien de muy lejos le ha regalado ese dinero, negándose a que se le devuelva. Alguien que no hace como los tradicionalistas, alguien con más corazón que muchos otros, alguien que valora la amistad por encima del egoísmo humano, alguien que ve más allá de sus propias narices, que es capaz de dar lo que tiene a otros sin importarle que no sean ni de su familia, ni de su barrio, ni siquiera que les conozca de toda la vida, alguien que ha dado un ejemplo de compañerismo y amistad. Ojalá muchos otros sigan su ejemplo, y dejen de mirarse el ombligo, el de su familia y el de su barrio y den realmente a cada persona lo que se merece según dicha persona le quiera más o menos, sin distinción de si dicha persona es su padre, el vecino del quinto izquierda o un extranjero que viene de muy lejos, con otra cultura y otra lengua y tradición. Para la amistad verdadera y para hacer algo por alguien no necesitas ser de su familia o de su entorno. BASTA CON QUERERLE sinceramente. Y tampoco tiene que ser su pareja, querer de amigo no significa amar. Significa tener buen corazón. Eso ue muchos tienen duro como el pedernal, tan duro como sus cabezas, cerradas de mollera, tradicionalistas en un país de pandereta, hazmerreír del resto del mundo por su atraso culturl, idelógico y político. Pero tenemos lo que nos merecemos, y nos lo merecemos por ser como somos. A ver si alguien más abre los ojos de verdd, sinceramente y levanta a esta sociedad dormida, de su atraso. En los sesenta unos grupos de personas, que posteriormente fueron los fundadores de las tribus urbanas quisieron hacer esto… Ojalá las tribus actuales defiendan dichas ideas liberalistas en lugar de ser tribus sólo por la forma de vestir o por la música que escuchan. Ojalá avancemos hacia el siglo XXI y demos a todos los mismos derechos.

¿No se habla de igualdad? A alguien que no es de tu entorno ni de tu familia, negarle algo, ¿no es defender la desigualdad? Somos un hatajo de falsos hipócritas. Defendemos la igualdad que nos conviene, que nos interesa. Todo se mueve por intereses, por egoísmo, por narcisismo. El ser humano es egocéntrico, narcisista y egoísta, no quiere la igualdad, quiere todo para él y para los que tiene cerca. No valora el bien ni el mal, valora si eres familia suya o de su entorno, pero le da igual que le quieras o no… No valora el corazón, no valora la amistad ni el compañerismo.

No es lo único que voy a escribir sobre esto. Aún tengo mucho que decir sobre este tema. Y no me voy a callar.

GD Star Rating
loading...
GD Star Rating
loading...

Otras entradas que te podrian interesar:

  1. El egoísmo humano, parte II. Rutherford