(Tras un final inesperado, la última frase del relato, muestra un misterismo que quedó aclarado en este texto que hoy publico, por primera vez, y que doy a conocer, en honor a todos vosotros, a mi Hermano Dani y a sus grandes amigas Mar y Soraya CM).
CONCLUSIÓN SECRETA AL ESPECTRO DE MIKI.
Texto inédito dedicado a Soraya CM por su grandeza y su amistad con sus seres queridos, entre los cuales ocupo un lugar relevante, y aunque no lo merezco, es mi deseo devolverle el favor con este secreto que vamos a conservar nosotros dos en nuestros corazones.
Por nuestra gran amistad eterna.
|
L |
A NOCHE hizo su aparición el viernes. Tras un duro día de emociones, Drea fue a su habitación para cambiarse y acostarse. Apenas se había metido en la cama cuando apareció. Sonreía, al principio le costó reconocerle. No sólo por su aspecto, pues se encontraba en buen estado, con su carne intacta, como si aún siguiera vivo. Pero seguía siendo un espectro, una aparición. Se levantó y enseguida una luz recorrió su rostro. Fue corriendo y le abrazó con fuerza.
-MIKI, MIKI, te he echado muchísimo de menos. No imaginas cuánto…
-Lo sé, mi querida amiga-. El espectro le dio un beso en la frente y le miró.
-No esperaba que aparecieras. Ya supe que tuviste que eliminar al Maestro-, dijo Drea con la mirada fija en el rostro de Vázquez.
-No me dejó otra opción. Dijo que no sentía pena por lo que te dijo.
-Lo sé, debiste matarle para que pudiera yo salir de mi estado… Me tenías hundida, esperaba, deseaba que al menos acabases con uno de tus asesinos. Ahora me siento vengada.
-¿Tú, mi querida amiga? Se supone que soy yo quien necesitaba vengarse. Pero a ti ¿qué mal te han hecho?
Drea, con una sonrisa en los labios y los ojos semientornados dijo: -Me han quitado a lo más grande e importante de mi vida.
-¡Ah, sí? ¿Y qué o quién es ese?
Drea se acercó y volvió a abrazarle, mientras le decía: -Tú.
Al espectro se le cayeron unas lágrimas de los ojos. –Oh, muchísimas gracias, Drea…
-Te lo mereces, mi niño. No olvides que te debo muchas de esas, por todo lo que me dijiste siendo pequeños.
-Lo sé, mi querida amiga… Y aún te debo muchísimos favores de entonces.
-Oh, no digas xominadas, hermano. Que yo sí que te debo unas cuantas…
-Pues estoy dispuesto a devolvértelas. No debí cargármelo.
-Debías. Se portó muy mal. Y mira lo que le hizo a Armendi-, Drea adoptó un tono violento en su voz y chilló: -¿Y a mí? ¿Cómo me trató a mí? Me dejó tirada. ¡Como a un chucho asqueroso!!!!
-Ahora entiendo la voz que oí como de lejos cuando el Maestro me dijo la frase que determinó su final. La decías tú. Pero ¿cómo sabes todo lo que ha pasado?
Drea se sentó en el borde de la cama y miró fijamente a su amigo. Se soltó el pelo y sonrió. –Porque yo soy la Diosa de todo y de todos, y todo lo sé-. Sonrió malévolamente y dijo: -Como puedo también hacer regresar a la vida a quien me plazca-. Y ante el gesto de sorpresa de Vázquez, le dijo: -Y quiero que tú regreses al mundo.
-Oh, muchas gracias, amiga, Hermana… Eres la persona que más quiero-, dijo el espectro. –Pero una cosa: ahora está en el reino de los muertos Armendi, conmigo. ¿Podría regresar él también?
Drea le miró pensativa. –Por ti hago lo que sea. Dame cinco horas y regresa en ese tiempo, te lo diré, de todos modos habla con él.
-De acuerdo-, dijo el espectro. Y dándole un beso en la mejilla se despidió y desapareció.
* * *
De madrugada, el espectro apareció de nuevo. En el reino de los muertos habló con Armendi, a quien le había dicho el dueño del Hades que Drea sólo podría resucitar a un ser, sólo podría sacar un alma del Hades. Vázquez, quien había recuperado su aspecto porque Drea recuperó la conciencia y le mejoró su rostro y su imagen, borrando las huellas de la descomposición cadavérica, dijo a Armendi que de su parte, que fuese Armendi quien regresase al reino de los vivos. Éste se negó y le dijo: -MIKI, los humanos cometemos errores a veces. Y mi error fue irme de este mundo por estar contigo. Ahora quiero asumir mi error, de verdad que no me sienta mal haberlo hecho. Quiero que tú seas feliz con tu gran amiga Drea. De verdad, tío, yo no quiero volver al mundo. Además que Drea quiere estar contigo, y si soy yo quien regreso estaré lejos de ti y con ella no tengo tanta confianza.
Vázquez comprendió. Pero le pidió que hablase con Drea. Armendi lo hizo, y a las cinco y media de la madrugada, el espectro volvió a la habitación donde Drea ya dormía. Se acercó a la cama, se inclinó y le dio un beso en la frente. Ella se despertó, y le miró con lágrimas en los ojos.
-Oh, mi hermanito… Vas a regresar al mundo de los vivos, he hablado con todos y aunque sé que tú querías ceder el puesto a Armendi, él ha querido que seas tú quien regrese-. Drea pronunció entonces un conjuro, y a los pocos minutos, el espectro de Vázquez se convirtió en un ser de carne y hueso. –Ven aquí…- Le abrazó mientras decía: -Te cambiaremos el nombre, vivirás aislado en mi casa de campo, si tenemos que ir a la ciudad irás disfrazado para que nadie te reconozca. Además, si descubren que estás vivo, podrían colgarte, pues van a descubrir por las marcas en el rostro del Maestro la huella de tu dedo, y comprobarán el ADN. Dejaré un esqueleto duplicado tuyo en la caja donde reposan tus restos para que no descubran que está vacía. Nos veremos siempre que podamos, como antes. Vamos a ser los amigos más unidos del mundo, y entre tú y yo seremos los dueños de toda la humanidad, porque poseemos el don de la verdadera amistad.
A Vázquez se le iluminaron los ojos, y le dijo: -Yo quiero estar eternamente junto a ti. No me importa dónde ni cuándo, pero sólo me importas tú por encima de mi propia vida. Muchísimas gracias por el regalo de recuperarte…
-¿De verdad que no te importa vivir aislado del mundo, con una nueva personalidad?- Le dijo Drea.
-Sólo me importas tú, Drea, mi más grande amiga-, le dijo abrazándole de nuevo.
Se sentaron en la cama, y vieron el cielo estrellado. “Mi estrella”, murmuró Drea. “Te admiro, mi más grande hermana y amiga”, dijo Vázquez. –Muchas gracias por todo. Muchísimas gracias por hacerme el regalo de volver a la vida para estar contigo.- Le dijo.
Drea sonrió y le dijo: -La pirámide de nuestra amistad no podía quedar incompleta. Tenemos que estar juntos para siempre, para demostrar al mundo lo que es la verdadera amistad-. Drea le dio un beso en la mejilla. –Y una cosa más…
En ese momento, en medio de la noche, vieron a través de la ventana pasar una estrella fugaz. Vázquez le miró con un gesto de interrogación, como esperando la respuesta de su amiga. “¿Qué?” Le dijo.
La noche, la luna y las estrellas brillaban allá afuera, y un suave viento soplaba. Todo el firmamento, y el Universo entero, de los cuales Drea era la dueña absoluta estaban esa noche como conjugados para ella, para escuchar las palabras que tenía que decirle a su gran amigo, al que tanto quería y admiraba. Admiración mutua entre los dos que hizo de su amistad el tesoro más grande jamás conocido. Drea le miró, y quien dijo esas palabras que todos los astros, con Vázquez a la cabeza, esperaban oír, no fue su garganta: Fue su corazón, que con voz potente y dulce a la vez le dijo:
-Muchas gracias por todo, MIKI.
[Una vez más mi corazón se ha derretido de profundo afecto por las palabras de mi inmortal amiga, por quien
lucharemos eternamente a su lado. Sus amigos, Dani, Mar, y MIKI. Muchas gracias a ti, Sory.]
loading...
loading...
Otras entradas que te podrian interesar:
