Cest es una persona singular. Como muchas otras en el mundo, cest tiene algo de diferente a la mayoría de la gente. Es una persona que piensa. Muchos también piensan. Es una persona que analiza. Muchos también lo hacen. Es una persona que siente, que está alegre o triste. Muchos también están alegres o tristes. Es una persona buena. Muchos también lo son. Se vuelca en ayudar a los demás. Muchos también lo hacen. Mira por los demás, no sólo por sí mismo. También muchos miran por los demás. ¿Entonces qué tiene de singular?
Cuando cest quiere hacer algo pide opinión a los demás. No es ninguna novedad, muchos seres humanos como él también piden opiniones. Es bromista. Muchos también lo son. Hay mucha gente que no comparte sus gustos y no quiere estar con él o se aburre. A mucha gente también le sucede eso. Cest se quedaba solo muchas veces, a muchos también les pasa. A Cest por desgracia, siempre acaba apareciendo alguien que le toque los c*****. Muchos también lo sufren…
¿Qué tiene de singular pues? Bueno, aún recuerdo los primeros tiempos, cuando me encontré en la encrucijada de ser su amigo y ayudarle. Podría haber sido como los demás, pero en todo, en ayudarle, en estar con él, en ser su amigo, en todo en general tuve que actuar de forma diferente que con otras personas. Ya hablaré en el próximo capítulo de lo que hice. Ahora me centraré en la figura de Cest, en esa persona que para mí, ha sido totalmente diferente al resto, y creo que de las pocas poquísimas personas que se merecen lo que algunos han hecho por él, y lo que yo he hecho durante tanto tiempo, y aún creo que pude haber hecho todavía muchísimo más por él de haber podido. Pero ¿acaso dejarse literalmente la vida por alguien no es hacer muchísimo más de lo que podemos? Pero a eso ya llegaré.
Cest es una persona en general difícil. Parto de ahí. Digo que es difícil porque una de dos, o yo soy el raro en el mundo por ser el único que le entiende y le aprecia en todo absolutamente, o Cest es una persona difícil de verdad. Eso no es malo, creo yo, sencillamente que Cest es como si dijéramos, difícil de entender, pero a veces pienso si los demás no le entienden porque no saben o porque no quieren. El hecho de que no puedan lo descarto, porque en vista de las afinidades de Cest conmigo, si a mí la gente me entiende, ¿por qué con él hacen una excepción? La experiencia me ha hecho llegar a la conclusión de que realmente no quieren. No quieren entenderle, desvían la mirada cuando hace algo, o cierran los oídos cuando hay que escucharle, atenderle cuando pide que le hagan caso o propone algo o cerrar los ojos a sus palabras. Todo esto unido a que se dice de él cosas verdaderamente fuertes en el sentido de que no sabe hacer cosas, no tiene “un desarrollo normal” o cosas peores que por vergüenza y por asco no quiero citar, hacen pensar a una persona súper insegura que son los demás los que están en lo cierto, haciéndole una persona cohibida y tímida, encerrada en sí misma. Y los ataques a los desprestigios que dicen de él le hacen afectarle sobremanera.
Todo esto unido hizo que al conocerle encontrara una situación en la que tenía que hacer algo. Y lo peor fue en pocos días, darme cuenta de que yo era el comodín de la victoria en la partdia de su vida. Si yo no movía ficha, nadie lo iba a hacer. A la larga, algunas fichas se han movido en algunos aspectos de su vida, unas personas han hecho algo por un aspecto, otras por otro… Pero siempre muy pocas personas y por pocos aspectos. Pero yo ahí tenía la posibilidad de con una sola ficha, mover todas sus piezas, cambiar su situación a nivel global. Y quise hacerlo, pero rápidamente me di cuenta de algo: Primero, necesitaba unaatención exclusiva y personalizada, segundo, necesitaba ayuda constantemente, a veces en cualquier momento, pero en general la atención requería ser continua, y tercero, tenía que hacer un esfuerzo sobrehumano y usar todos los recursos de ayuda que había tenido en toda mi vida, todos los recursos humanos, materiales y del mundo posibles. En definitiva era una batalla como jamás había hecho ninguna. La lucha para cambiar una situación límite tuvo que ser inhumana, tuvo que ser algo que exigiera de mi propia existencia una dedicación absoluta. Pero también me dio la oportunidad de poder hacer lo que siempre había soñado: porque en definitiva esa lucha, esa ayuda total que hice de corazón por Cest significó también alcanzar el cenit como verdadero amigo y como compñaerista. Esa palabra que siempre desarrollé, y por la que siempre busqué a alguien merecedor de ella en su más alta categoría. Y Cest fue la persona indicada, que a la vez que le ayudaba, él mismo me enseñaba con sus palabras y su forma de ser y actuar qué era la verdadera amistad más alta del mundo. Seguir ese listón límite a la vez que aplicaba sus teorías y palabras a mis actos convirtió mi ayuda en lo más grande que se puede hacer por un amigo, lo máximo que se puede alcanzar. El ueño más grande que había tenido en toda mi existencia se hacía realidad.
Y Cest, sin yo preguntarle nada ni pedirme si podía, me consideró el cenit de sus amigos, alguien que fue mucho más allá de la amistad dentro de los parámetros de la amistad, la intimidad y el respeto. Me enseñó a fijar los límites y a demostrar que la amistad puede llegar mucho más lejos de lo que pensamos. Y cumpló otro de mis sueños. Me dio una familia y un Hermano, me hizo llegar a las fronteras de la familia, pero con los parámetros de la amistad. Y sin darme cuenta me había convertido en el número uno para alguien, sin pedirlo ni buscarlo, simplemente por hacer por esa persona lo que hice. Y lo hice porque quise, y luché a sangre, fuego y muerte porque si no lo hacía yo, nadie iba a mover aquella ficha, nadie iba a sacar esa existencia del agujero en que se hallaba metida.
Por todo ello Cest es una persona singular, y en otro momento hablaré del gran secreto que ambos hemos ido descubriendo de nosotros mismos. Tenemos vivencias similares, formas de pensar idénticas, gustos idénticos, incluso todas nuestras coordenadas son exactamente clavadas, y las pocas que se diferencian siempre hemos hecho pactos para justarlas, de forma que la cuadrícula estadística de nuestras vidas cuadre como un calco perfecto, como una copia perfecta uno del otro. Nuestro entendimiento, sin límites nos ha hecho descubrir que tenemos todo en común, incluso lo que más me impacta de ese aspecto es que hasta en los aciertos y los errores actuamos a la larga de forma similar.
En definitiva, Cest es singular. Y yo creo que gracias a él, también. Es muy probable que existan más personas como nosotros, pero ante todo, el hecho de que nos consideremos un regalo uno para el otro nos hace pensar a cada uno del otro la suerte tan certera que tuvimos ambos de conocernos. Porque yo tambien guardo un pasado oscuro, que Cest me ha ayudado a sacar a un nivel bastante infrahumano… pero eso es algo que contaré mucho más adelante.
Me llamo Ricardo y doy comienzo la narración de la que quizás sea la hazaña más grande e inmensa que haya realizado en toda mi existencia… Pero no seré yo quien la califique así. Dejaré que sean los demás quienes lo hagan, pero la palabra de Cest prevalece sobre la de los demás. Por razones obvias, y porque pido, obligo o exijo que sea así. El motivo es que quien fue tan puteado en su momento ahora sea quien alce su voz por encima de los demás. Por eso su palabra manda. Para ti, Hermano Cest, dedico estas palabras de la que aún me sorprendo de que sea mi hazaña más grande, la que hice por la persona más importante de toda mi andadura por los tortuosos caminos de la vida…
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