El precio de los 700. Intro.
“Vivimos en un mundo curioso hoy día. Un mundo marcado por el egoísmo, en el que queremos en general hacer todo por las personas, vivimos en sociedades, en grupos, formamos conjuntos de personas, países, estados, naciones, incluso civilizaciones o culturas, tenemos dirigentes que controlan grandes masas de gente en diversos territorios por todas partes del planeta, leyes y justicias que se aplicn para grandes grupos de personas, se piensa siempre en hacer cosas para conjuntos de personas, para colectivos, para comunidades…
Pero los países guerrean entre ellos, muchos estados vivien guerras civiles, en las que se matan miembros de un mismo país, religiones que chocan unas con otras, personas que se enfrentan a otras… Y por encima de todo ello está el curioso contraste con hacer todo por los colectivos de la gente corrupta, que se lleva todo el dinero, que sólo miran por ellos mismos, que nogocian suciamente con bancos y entidades financieras, pagan millones y millones de moedas y billetes de diferentes tipos en armamento, en fraudes y en cosas inverosímiles mientras millones de personas, hombres, mujeres y niños mueren de hambre y pobreza en el mundo… Pero cada individuo es así. El individio de hoy día por naturaleza, sólo piensa en su familia, su entorno y su lugar donde vive. Todo lo que sea externo a este círculo, o desconfía de ello o le da menos preferencia. Tenemos amigos, pero a la hora de donar un riñón sólo lo hacemos por nuestro padre y nuestra madre, por un hermano y como mucho por algún tío o primo. Toda la sangre que no corra por nuestras venas o que no sea la pareja con quien llevamos casados diez años a la hora de la verdad le dejamos en su entorno, a su suerte, cuando corremos nuestra vida en serio peligro no hacemos nada por ellos, los valores de nuestro ego se imponen, incluso ante peligro de muerte muchos prefieren salvar la piel a costa incluso de su propia familia.
En el fondo es todo lo mismo. Igual que el dirigente de una nación promete hacer todo bien por las personas a quienes representa y a la hora de la verdad sólo mira por sus propios intereses o los de sus amiguetes del partido, el individuo, promete a los externos a su entorno, casi siempre amigos y conocidos, personas que no son de su familia ni de su barrio, les promete el oro y el moro, pero en realidad sólo hace los verdaderos favores por los de su sangre. Ni siquiera desea convivir con otras personas que no sean su pareja o su familia. El político tiene un palacio de lujo, una casa grande y adornada, donde apenas conviven cuatro o cinco personas, pero no tiene la honradez necesaria para acoger en esa casa y alimentar a los muchos indigentes y pobres de su país que se mueren de frío y hambre tirados en las calles entre cartones… Ese es el mundo en el que vivimos hoy día.”
Estamos ya mediada la segunda década del siglo XXI y las cosas nada parecen cambiar. El egoísmo humano apenas ha evolucionado y resulta muy difícil encontrar en el planeta hoy día personas que tengan un corazón capaz de mirar más allá de su propio ombligo, egoísmo o interés. Personas que valoren esta injusta contradicción y traten de mostrar otra faceta del ser humano que es también posible…
Mi nombre es Ricardo, tengo veinticuatro años y hace cuatro ya que mi hermano gemelo se fue de este mundo. Estoy enfermo, de un cáncer metastático que acabará con mi vida en unos meses, y antes de morir o de que mi queridísimo e inseparable hermano no hermano Cest tenga que pasar por la dura promesa que me hizo de practicarme la eutanasia cuyando esté en la tercera fase para evitarme el sufrimiento, un favor que en el fondo le agradezco, antes de que acabe mi vida como digo, quiero escribir esta memoria- confesión en la que es mi deseo dejar al mundo el testimonio de una visión de la vida humana diferente, y confesión porque quiero demostrar mis palabras con la hazaña que me supuso en el fondo llegar al punto que he llegado y enmarcar en este escrito las consecuencias y el valor de lo que me ha costado ser lo que soy para Cest y el precio tan alto que incluso con mi propia vida estoy pagando por tener cada minuto, cada segundo, cada hora a muchos kilómetros de distancia a alguien de quien depende totalmente mi vida y mi existencia, alguien con quien necesito comunicarme a diario varias veces al día, alguien con quien me hubiera gustado vivir en un mismo lugar, a quien ver todos los días, y a quien en un futuro lejano espero poder ver en algun lugar todo lo que no he podido estar con él en esta vida y nunca más vuelva a sentir la soledad de echarle terriblemente de menos porque este injusto mundo nos separó en la distancia, cruel y asesina, una de las causantes de mi mal.
Comienzo la historia del valor de una hermandad, del valor de una persona en quien crees, por quien has luchado por dar todo, y que la distancia injusta del destino fue aniquilando hasta acabar con una vida. Con la vida de quien te salvó, mi querido Cest, Hermano inseparable, amigo gemelo, copias iguales como dos gotas de agua, espejos uno del otro, es a ti a quien dedico estas palabras que con todo el cariño de mi alma de hermano y amigo, aunque no sea ni haya sido nunca de tu entorno, he querido darte, porque eres la única persona que merece que te de todo esto y el único ser que ha cumplido mi sueño de saber qué se siente cuando das la vida por alguien o cuando lo pierdes todo por ese hermano que ha significado para ti lo que muchos hermanos de sangre y muchos padres, y parejas quisieran significar para los suyos.
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