(Dedicado al Tongo de Madrid, la más grandiosa e importante del país de Timopaña)

Hace poco tuvo lugar la celebración del Orgullo Gay en todo el país, y en Madrid, como en muchas otras ciudades de españa, se celebró. Y como su propio nombre indica, en dicha fiesta, el espectáculo y el negocio, estaban servidos, por no hablar del alcohol o el reparto de condones, que junto a las carrozas de famosos o personalidades importantes, dejan muy claro qué tipo de evento se está celebrando:

Lo citaré con palabras sueltas que definan al chanchullo madrileño:

Botellón, alcohol, borrachera, chuzo, fiesta, dinero, famosos, público, “los de arriba”, asistentes, picadero, follar, condones, puterío, empresas, publicidad, exhibicionismo… ¿Seguimos o he descrito suficiente?

Hace unos días me llamó una amiga, que estaba en la fiesta del Orgullo de Sevilla. Apenas podía hablar, pueso que los silbatos y los ruidos de caceroladas, cánticos y mensajes reivindicativos, mientras caminaban en un recorrido tipo manifestación, nos impedían entendernos, por lo que quedó en llamarme en un par de ías para explicarme cómo fue. Unos días más tarde, un amigo me confesó que en Barcelona, la gente iba a beber y a tener sexo descarado, en plan picadero, y a muchos desprevenidos les “atacaban”… Y pensé, menuda diferencia de la primera a la segunda.

En Madrid, digamos que podría parecerse a lo de Barcelona, pero a lo bestia. Yo no llegué a estar al fin, pero me hubiera gustado haber estado, para poder ver con mis propios ojos, hasta qué punto, el chanchullo gay se había degenerado en estos tiempos podridos de negocio y dinero.

Y mientras nos preguntamos si una fiesta de orgullo reivindicativo con manifestaciones es necesario que se degenere en un mundo de negocio, consumismo barato y sexo masivo, unido a los botellones y el alcohol, elementos a los que la sociedad nos tiene acostumbrados a que su presencia garantiza el divertimento seguro, todavía en el país, muchos homosexuales, bisex, Transe, y demás compañeros del colectivo, son discriminados, en lugares públicos y sociales, en agrupaciones, a la hora de ser contratados para trabajar, y sobre todo, y lo más grave, miles de niños homo, bise y transe del país, sufren en silencio un completo acoso escolar, indiscriminado y, como el resto de acosos a otros estudiantes, permitido por las autoridades, los centros escolares y demás responsables, y nadie pone un duro para financiar el freno de estas situaciones aún sin resolver, o dona a los setenta y tantos países que aún no tienen reconocida la homosexualidad. Y en las fiestas, no se hacen actos para acabar con las miles de indiscriminaciones que hay.

Sólo se gasta dinero en sexo, condones, fiestas sin sentido, alcohol y todas las gilipolleces descritas antes. Y por supuesto, los alcaldes de las localidades organizativas y los ayuntamientos, se encuentran encantados de “hacer una labor social”, fomentando estos chanchullos inútiles e inservibles, que hoy día, en su mayoría, sólo valen para emborrachar, besar, follar, gastar dinero y divertirse, mientras muchos compañeros del colectivo se pudren en el paro o en los patios de los colegios e instuitutos, después de recibir una paliza por un grupo de energúmenos de su clase, sin que nadie haga nada al respecto por remediarlo…

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