Hola a todos. Hoy quiero escribir una entrada referida a civismo y a situaciones de la vida cotidiana. es una entrada que me ha surgido a raíz de algunos pensamientos, que me surgen con frecuencia, y quiero ya que hoy puedo, escribir unas palabras sobre ello.
Veamos. Partiremos del ejemplo más extremo. Supongamos que una persona escucha ideas a otras personas, o ve escritas frases suyas, y luego las utiliza como si las hubiera creado esta primera persona, es decir, entre comillas “se las roba”. Pongamos un caso menos extremo, alguien que presenta opiniones o ideas que dijeron otras personas en una asamblea anteriormente, o hablando con esta persona, o si un grupo de chavales están haciendo un trabajo, alguien ve un proyecto y esta persona luego presenta en una página o proyecto, la idea que vio su compañer@.
Supongamos que en ambos casos, esta persona que “roba” ideas a otras personas, lo haga muchísimas veces, que lo haga reiteradamente con todas las personas de su alrededor y sin pedir permiso a los de la idea original o a los que descubrieron el proyecto. Estas actuaciones pueden definirse como “plagio”.
Otro caso es que alguien pueda hacer estas cosas una vez o dos, pero no siempre, no reiteradamente. El resto de veces pida permiso a los de la idea original para usarla en su nombre, o citando de quién es la idea, pero que alguna vez que otra, “robe” una idea.
Hay casos que piden permiso a las personas de la idea original para usarla en el nombre de ésta persona, no del original, y luego tenemos otros, menos atrevidos, que piden permiso para usar una idea ajena, citando que esta idea es de la persona original.
Hay otros casos, los más extremos en el otro sentido, que para usar una idea de otra persona en el nombre de la persona original, le piden permiso para preguntarles si pueden citar su idea como suya, es decir, una persona A le pregunta a B si puede citar una idea a nombre de B que ha ideado o descubierto B. Y un caso mucho más extremo estaría en los que no usan ideas ajenas ni se atreven a preguntar a los propietarios de dicha idea si pueden usarla con el nombre del propietario, tienen pánico a que la otra persona les pueda decir algo malo.
Si en todas estas situaciones en vez de ideas, lo trasladamos al caso de los chavales que hacían un trabajo, y uno descubre un proyecto o una web que les puede valer, los últimos ejemplos comentados ya rayan lo absurdo, puesto que la página que ha descubierto uno, ni siquiera es suya, con lo cual cada uno de ellos puede hablar de la página como quiera.
Igualmente a estos ejemplos, están los propietarios, hay propietarios que no quieren que sus cosas, ni siquiera lo que descubren, no quieren que lo diga alguioen ajeno, ni con permiso ni sin él, hasta los que dejan que les cojan las ideas libremente, se cite su autoría o no.
Sacando conclusiones, a una persona se le puede escapar de vez en cuando usar una idea como suya, sin pedir permiso al propietario, pero una vez o dos, no cien. Si lo hace alguna vez con alguien de confianza, puede pasar, pero muchas veces, alguien le dará un toque a esta persona.
Es decir, cuando usamos algo que no es nuestro reiteradamente, como nuestro, esta idea puede sentar mal a los propietarios de la idea. Lo que también sobra un poco, es preguntar siempre a alguien de confianza, si pueden usar un proyecto que ese alguien ha descubierto, ya sea a nombre de ese alguien o de la persona. Pero en los casos intermedios, preguntar a alguien si puedes usar algo, aunque sea a alguien de confianza, siempre le da a la otra persona como más motivación para darte permiso, es decir, no hace falta que preguntes a un amigo o familiar si puedes usar una cosa descubierta por esa persona, te va a dar permiso, porque eres de confianza para esa persona, pero si se lo preguntas en ciertos casos, estás demostrando que estás siendo EDUCAD@ con esa persona, aunque sea de confianza. Alguna vezs puedes usar una idea suya como tuya, y luego decírselo, pero usarla reiteradamente sin preguntarle, puede significar “aprovecharse de esa persona”.
En resumen, con todo este galimatías, que no sé si he expresado bien, que no te aproveches nunca de los demás, aunque sean de confianza, que alguna vez puede pasar, pero no hacerlo siempre a la descarada. Sé considerado con la gente, más con la que no conoces, pero también con la que conoces, y reucerda que algunas veces no hace falta preguntar, cuando es algo obvio, pero en otras ocasiones en las que ante una persona de confianza, no haría falta que le preguntases, si lo haces, esta persona siempre te va a dar el permiso de buen grado, luego te dirá que no hace falta que le preguntes esas cosas, pero si puedes preguntarlo en ciertos casos, hazlo, porque en el fondo a todos nos agrada que los de nuestra alrededor nos tengan en consideración y nos pidan permiso para algunas cosas. Nunca lo decimos, pero a todos nos sienta bien, del mismo modo que no nos sienta bien a nadie que se aprovechen de nosotros a la descarada una y otra vez.
Por eso, recordad un consejo: aunque alguien te diga que puedes usar algo que ha descubierto esta persona, y os añada que no hace falta que le pidáis permiso, de vez en cuando hacedlo, porque la amistad y armonía entre personas consiste en que aunque te den a entender que puedes entre comillas “aprovecharte” alguna vez, no les gusta que lo hagas siempre, por tanto un “si, y no hace falta que”, considéralo como un “sí, pero no siempre lo hagas sin preguntar”, o como un “sí, pero algunas veces pregunta”.
A veces, lo que nos digan, en cuanto a permisos, hemos de entenderlo en otro sentido. Ahora, cada cual que defina con sus personas de su alrededor el punto con cada una.
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