(He aquí el último capítulo de una obra que titulé Mi última obra, en su momento, y que dedico a mis amigos actuales, y ante todo a esa persona que con su lectura se sentirá identificada en algunos aspectos… Un saludo a tod@s. MIKI)
I.
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N |
O quiero acabar esta obra sin antes hacer un breve epílogo de la situación sucedida dentro de la máquina y hablar también del futuro de los Generales. En primer lugar, voy a comentar lo que sucedió dentro de la Máquina a todas esas partículas y Agentes que, valerosamente resistieron en aquel infierno hasta la destrucción total. A mediodía teníamos a un grupo de cincuenta Agentes que intentaban huir hasta el conducto inferior de la parte superior de la Máquina, de esta máquina que estaba ya casi destruida. También, en la zona central izquierda teníamos a apenas veinte mil partículas afines a los Generales junto con veinte Agentes, luchando a brazo partido para alargar el final de la guerra lo máximo posible. Ya hemos dicho que en la parte del Centro derecha, los Agentes que allí quedaban, y que tuvieron que separarse de la pared, que al final se derrumbó en parte, habían sido alcanzados por los líquidos que pudrieron la máquina y la destruyeron. Todos esos Agentes sucumbieron.
Vamos por partes. En primer lugar, los cincuenta Agentes que tenían que escapar, lograron llegar al Eje Central. Desde allí, tan sólo treinta lograron avanzar hacia los conductos que llevaban a la parte superior de la Máquina. Aquí tuvieron que dividirse en dos caminos. Uno de los grupos, ni siquiera pudo alcanzar la entrada al conducto inferior. Todos sucumbieron por los gases en un cruce. El otro grupo, formado por dieciséis Agentes y un representante, en medio de grandes dificultades logró llegar al conducto inferior, pero de él, sólo lograron salir al exterior de la Máquina ocho Agentes. El Representante y otros dos Agentes también salieron, pero afectados por los gases, murieron afuera. Los ocho Agentes lograrían al final contactar con Sam y pasaron a reservas de Armas Químicas.
II.
En el interior de la Máquina, por su parte, la destrucción total sucedió con verdadero dramatismo. En el momento de ser alcanzados por el líquido destructivo, tan sólo doce Agentes y diez mil partículas seguían luchando. Tuvieron que avanzar hacia arriba, donde gran número de partículas fueron contagiadas, y los Agentes, sucumbieron matando a gran número de partículas enemigas. Cuando el último de los Agentes cayó, la destrucción de la Máquina aún no había llegado al Eje central. Ya no quedaba nadie del grupo de los Generales, todos habían muerto ya, pero la Máquina, aún no había sido destruida definitivamente. Esto ocurría ya a media tarde. La destrucción a partir de ahora, empezó a ir cada vez más lenta. El líquido iba avanzando, eliminando todas las partículas, destruyendo la estructura de la Máquina y desintegrando a los intrusos y los gases que éstos expelían. El líquido llegó a sobrepasar el Eje Central, pero cuando invadió el conducto inferior de la parte superior, se produjo entonces la explosión del Control de Mandos. Primero dejó de funcionar, y dos minutos después, explotó. Inmediatamente, la Máquina se destruyó por completo. El líquido, a pesar de todo, siguió avanzando hasta llegar arriba del todo. En la explosión sucumbió Morris, de modo que para cuando el líquido le alcanzó, ya no tenía vida. En ese momento se ponía el sol. Una Máquina más acababa de caer ante la guerra destructiva que la llevó al fin de su existencia. Una más, como ya hemos dicho, de las muchas que caían en esos tiempos…
III.
En cuanto a Sam, a pesar de todos sus esfuerzos, nunca logró fabricar Armas Químicas que pudiesen eliminar las partículas infectadas sin destruir las partículas sanas. Cuando Sam llegó al final de su existencia, aún todavía no se había logrado perfeccionar las Químicas en este sentido. Se seguía investigando, pero aún no se pudo perfeccionar. Y por supuesto, tampoco se pudo acabar con el problema de la destrucción de las Máquinas. Se avanzó mucho, se descubrieron nuevas formas de combatir las guerras y se logró salvar a muchas máquinas, pero las guerras no se pudieron erradicar…
Y ya para acabar la obra, hablemos de qué pasó con los Generales Minis y Jorus. Cada uno volvió a su Máquina, y siguieron viéndose con frecuencia el resto de su vida. También contactaron con Sam, y el General Jorus, desde su Máquina, envió a Sam importante documentación sobre la investigación de las guerras y la fabricación de las Químicas. Jorus fue un gran científico. Minis, por su parte, se dedicó a la enseñanza y llevó su máquina a los centros educativos. Como habían dicho al final de la obra, durante toda su vida, los Generales vivieron la victoria que su amigo siempre había querido: la victoria del compañerismo, de la ayuda a los demás… Minis y Jorus hicieron una gran labor por los demás, de uno u otro modo, como también lo hizo Sam. Y Minis y Jorus trabajaron siempre seguros de que, en algún lugar del mundo, su amigo les observaba y se sentía orgulloso de ellos y de la victoria que él había deseado siempre, y que sus amigos se preocuparon por conseguir…
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