Draconian ha vuelto a vivirlo. Una vez más, el pasotismo, el egoísmo de la gente le ha vuelto a estampar la realidad de la vida en plena cara. Eskinosán lo sabe, y se duele por él. El otro día fueron con Doremon a Rutherford. Draconian necesitaba vivir un ambiente en el que se lleva moviendo mucho tiempo: el de su tribu. Quiere hacer amigos, quiere tener un grupo de amigos, como todo el mundo, i Esquinosán lleva años de depresión compartiendo esa idea, queriendo tener algo que tampoco tiene, y que ahora el destino ha juntado y les ha hecho tener algo. Pero no es suficiente, pues sus amigos están a kilómetros de distancia.
En su última visita a la Tierra Europea Esquinosán ha aprendido mucho, y hoy nos trae una vez más una demostración de cómo puede el individualismo de la gente ponerse de manifiesto hasta límites que considera inhumanos. Doremon les llevó a Rutherford. Una vez allí, mientras él se dedicaba a su especialidad, hacer el loco con las amigas, Esquinosán se jugaba que le partieran la cara tirando cosas a personas que ni conocía, o intentando integrarse en un grupo de chavales que bailaban al compás de la música. Todo por integrar a Draconian en el ambiente. “¿tú bailas en casa esta música? Pues aquí, igual. No hay diferencia”, le decía.
Draconian no las tenía todas consigo y al final acabó sentado en una esquina, preocupado porque no era capaz de integrarse, veía a los demás, pero no sabía cómo imitarle. Él, un rechazado por una sociedad injusta, él, que valía más que todos los que le rodeaban juntos, permanecía sentado en un rincón, con la mirada perdida. Doremon le habló de vez en cuando, le aconsejaba. Esquinosán subrayaba sus palabras, y le decía muchas más, mientras le echaba las manos a los hombros, intentaba hacerle reír, o que su amigo alzase la cabeza. Impresionaba cómo en un ambiente donde sabes que la gente de allí no se va a reír de ti, como injustamente pasa en otros ambientes, una asignatura que tampoco han superado es la de ver a alguien solo en una esquina y no acercarse a él, ni ayudarle a que se integrase en el grupo. Y mientras Doramon se divertía con sus amigas. Él había ido a jugar con hembras, ese era su objetivo allí, lo demás le daba igual. Ajeno a una multitud que bailaba en grupos, charlaba en varias mesas, se reían, se lo pasaban bien, se sentían integrados unos con otros… Ellos ya lo habían conseguido, pero a los que habían llegado nuevos, no se les ocurría integrarles o ayudarles.
Esta es la sociedad que estamos creando. Una sociedad donde todos van a lo suyo, donde si no sabes nada, no te buscas las castañas por ti mismo y lo aprendes todo por ti, nadie te va a ayudar. Este es el individualismo que fomenta este mundo podrido, donde el compañerismo y la amistad verdaderas han desaparecido. Ayudas a los que ya conoces, o se han buscado la vida como tú, pero a los que llegan nuevos, que se busquen la vida, que se miren el ombligo, como tú haces, como hacen todos. Y si alguien no sabe algo, en el mejor de los casos se le da algún consejo. Pero la gente ya no se “moja” por nadie. Tal vez porque hay mucho traidor, i nadie se moja por no sentirse engañado por las malas gentes que van a pedir ayuda a los demás para luego hacerles daño. Y tienes que hacer mucho para demostrar que eres más bueno que los demás, para que hagan algo por ti, pero muchas veces ni por esas. Encima se ríen de ti por ser buena persona, por ayudar a los demás. Te llaman idiota o tonto por mirar por los demás, e inútil por querer compartir tus vivencias con los que te rodean, como insinuando que no puedes dar pasos solo en la vida. Se te obliga a ser un jodido individualista de m**** que sólo te mires el ombligo.
Ahora Draconian no sabe si volver a Rutherford. Teme que la gente pase de él, y no tiene a Eskinosán para ayudarle, para echarle una mano a los hombros, para ayudarle a integrarse en el grupo. Alguien que ha elegido no ser como el resto de la sociedad, alguien que ha decidido mojarse por los demás, a pesar de haber sido escaldado, humillado y abandonado por muchos, y encontrarse solitario. Ahora sólo tiene a Draconian cerca, a quien está ayudando a que no pase el infierno que pasó él. Alguien que va a Rutherford por encima de todo, para un objetivo claro y único: luchar por integrar a su amigo en el grupo y en el ambiente, que se sienta uno más poco a poco, que aprenda hasta convertirse en uno de ellos, como los demás, pero con una diferencia: que Draconian sí mira por los demás, y cuando en un futuro vengan personas nuevas en su situación, se acerque a ayudarles. Porque es un ángel humano. Draconian es un ángel. Sólo falta que le dejen que le crezcan las alas. Y Eskinosán, va a ayudarle. No va a obligar a nadie a que mire por su amigo, pero sí que dará una lección al resto del mundo con su actitud sobre lo que es volcarse por un amigo que en muchas ocasiones no sabe cómo integrarse en un grupo de personas. Mucha gente tampoco lo saben, y no por ello vamos a reírnos de ellos ni a comentar estupideces… Ah, es que la telebasura que nos tragamos a diario tiene programas que dicen que las personas así hay que reírse de ellas y humillarlas. Y que no les ayude nadie, que “aprendan” ellos solitos.
Esa es la bofia de sociedad que estamos creando. Egoísmo. Maldad. Que nadie mire por nadie, que mires por ti mismo, que no ayudes a nadie, ni mucho menos mojarte por nadie. Que si los demás insultan y pegan tú también lo hagas. Que si los demás humillan a alguien por diversión, que tú también lo hagas. Y mientras tanto, esa falta de conexión y diálogo entre las personas les sirve a los políticos para que sigan robando como buitres a una población que se muere de hambre en la calle entre cartones. Eso interesa a los poderosos, tener al pueblo desunido para que no se rebele, y si se rebelan cuatro, cepillárselos, y el resto de la gente sigue viviendo tan feliz en un mundo de mentiras y maldad.
Todo eso se puede sacar también de ver a dos chavales solitarios en Rutherford, solitarios, aislados del resto, errantes en una vida en la que lo único que tiene claro es tener amigos que les merezcan y ver a su alrededor que la gente no es egoísta, que comparte, que valora la amistad, que ayuda a quien se ha perdido o desorientado o acaba de llegar y no conoce. Dos amigos que tienen muy claro juntar un grupo en el que el egoísmo humano y el individualismo, ir cada uno a su bola, deje de ser la realidad preponderante, dos amigos que quieren crear un mundo donde el bien, la generosidad, la amistad verdadera y el compañerismo también tengan cabida en este mundo y entre los humanos. Dos amigos que sueñan con un mundo mejor, que es posible. Sólo hay que unir a unos cuantos y llevarlo a cabo, aunque sólo sea a su alrededor. Ojalá algunas personas siguieran su ejemplo, y dejaran de mirarse el ombligo y de creerse el centro del mundo, y que los demás les van a traicionar. Hay mucha gente mala, y mucho traidor. Pero no todos son así, y a quien demuestra ser lo contrario, no habría que meterle en el mismo saco.
Mientras tanto Draconian y Eskinosán seguirán luchando por un mundo mejor, diferente a lo que ven a su alrededor. Un mundo donde ayudar a los demás deje de ser algo “fuera de lo normal” y se convierta en una realidad aceptada y respetada. No piden que se les siga, piden únicamente que SE LES RESPETE, también tienen derecho a existir, ¿no?
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